jueves, 20 de septiembre de 2012

Escalona del Alberche

El pueblo se eleva casi perpendicularmente a 30 metros sobre el margen derecho del río Alberche. Importante villa enclavada en una escarpada ladera sobre el río Alberche. Se comunica por la carretera nacional que une Toledo con Avila. La historia de la villa se remonta más de 2.500 años. En el siglo XI, Alfonso VI la conquista a los árabes. Más tarde será el rey Fernando III el que donará la villa a su hijo el infante don Manuel, que a su vez se la dejaría a su hijo el infante don Juan Manuel, que fue señor de Escalona en la primera mitad del siglo XIV. En 1423 fue incorporada a la Corona por el rey Juan II, quien, al siguiente año, la dio a don Alvaro de Luna como recompensa de la villa de Alfaro, que el rey había tomado para sí. Por la muerte de éste pasó otra vez la villa a la Corona real, donde permaneció hasta 1470 en que el rey Enrique IV la cedió a don Juan Pacheco, maestre de Santiago. Posteriormente pasó a la casa del duque de Arcos. En el conjunto urbano destaca en primer lugar la parte medieval de la villa, que fortificada por los árabes pasó a manos cristianas en el siglo XI. Estuvo siempre fuertemente fortificada y tuvo tres puertas, de las cuales sólo se conserva bien la de S. Miguel Las características del trazado conservan su origen medieval, tanto en su forma general, almendrada, como en la tipología parcelaria. Destacan la Plaza Mayor porticada y el castillo-palacio. El castillo, declarado monumento, se construyó hacia el siglo XV y es de traza mudéjar. Está situado al este de la villa sobre el río Alberche. Tiene forma de polígono irregular e interiormente está dividido en dos partes, con la plaza de armas rodeada de una línea de fortificación al norte y el cuerpo del palacio al sur, separados por el patio de honor. Su visión ofrece hermosas perspectivas de sabor romántico. En el interior de la villa se encuentra la Plaza Mayor, de planta sensiblemente rectangular y porticada en gran parte de su perímetro. El otro gran monumento de la villa es el monasterio de la Encarnación, obra del siglo XVI que pertenece a la transición del gótico al renacimiento. Tiene dos elementos, claustro e iglesia, declarados monumentos. El claustro es de planta cuadrada, con dos alturas y seis arcos por cada lado y un machón central que sube hasta la cubierta. La arquería de la planta baja está construida en fábrica de ladrillo con trazado de arcos mixtilíneos apoyados en columnas de orden toscano, estando decorado el intradós de estos arcos con motivos florales. La planta superior tiene la misma composición que la inferior, siendo en este caso sus arcos carpaneles, con el intradós decorado con cordones. La iglesia es de planta de cruz latina, de una sola nave y crucero. A los pies tiene el acceso a la clausura. Su arquitectura pertenece al gótico tardío y tiene una portada plateresca. Otros edificios de especial interés son el Ayuntamiento (siglo XVIII), el Arco de S. Miguel, antigua puerta de la villa, y la iglesia parroquial de S. Miguel, obra barroca del siglo XVII. En la villa hay una gran muestra de viviendas populares con balconadas, soportales, etcétera. Sus fiestas se celebran en Agosto, San Roque y posteriormente las ferias.